
La mayoría de niños le tienen miedo a los odontopediatras por frases como: "Si no te portas bien te llevo a que te saquen un diente". Cambie por "tus dientes necesitan comer flúor" o "esa sonrisa necesita estar más radiante". Foto elQUETZALTECO: elQuetzalteco
Por Ivanova Orozco - Martes 3 de julio 2012
La salud bucal de los hijos debe cuidarse desde el nacimiento, para garantizar una infancia agradable y una sonrisa estética, que contribuya a su autoestima.
Limpiar correctamente las encías y dientes, por lo menos dos veces al día, poniendo mayor énfasis en la limpieza de la noche.
No dormir al niño con el biberón. Los restos de leche o azúcar suelen provocar caries.
Visitar cada seis meses al odontopedriatra o según el riesgo de caries que el niño pueda tener.
A los cuatro años, implementar el cepillo y pasta dental adecuados. Siga supervisándolos hasta los nueve años.
Es compromiso de los padres velar por el cuidado de la dentadura de los niños y debe asumirse con responsabilidad, indica la odontopediatra, Thiany Gramajo.
Procedimiento
La higiene bucal debe iniciarse desde el nacimiento, aunque el bebé no tenga dientes. Con un pañito humedecido con agua hervida o purificada, o bien, con un cepillo dedal, se deben limpiar despacio las encías, los rebordes dentales y el paladar. Este proceso disminuye la cantidad de bacterias que el niño tiene en la boca, explica la especialista.
Al salir los primeros dientes, entre los cinco o seis meses de vida, se debe llevar al bebé al odontopediatra para su primera aplicación de flúor y para que los padres conozcan cómo deben limpiar las piezas dentales que están surgiendo.
Entusiasmarlos
Se aconseja seguir con el mecanismo de limpieza descrito anteriormente, hasta que el niño tenga cuatro años, edad en la que aprende a escupir voluntariamente y debe iniciar a utilizar pasta dental.
En este punto es importante que los adultos despierten el entusiasmo de los niños y los motiven a convertir la higiene bucal en algo divertido y no en un castigo. No se les debe infundir temor a las visitas al dentista y cuando se porten bien con el doctor y sigan las instrucciones, hay que elogiarlos, darles un premio o alabar su linda sonrisa.
¿Por qué es importante?
Los dientes de leche no sólo proporcionan una bonita sonrisa; también son funcionales para el habla y la alimentación.
Función estética
Al igual que con los adultos, para los niños los dientes tienen una función estética, pues mejoran su aspecto y ayudan a su autoestima. Cuando un infante no tiene dientes o padece de caries puede empezar a pronunciar mal las palabras u ocultar su sonrisa, debido al miedo que le produce abrir la boca y que sus compañeros se burlen.
Por fonación
La dentición primaria, junto con la lengua, permiten la correcta pronunciación de algunas palabras. La pérdida temprana o accidental de los dientes de leche provoca una mala articulación de los sonidos de las letras f, v, s y z, lo que da como resultado que el niño no pueda hablar correctamente, hasta el punto de requerir corrección profesional.
Por masticación
Para que el niño pueda consumir y procesar correctamente alimentos como carnes, debe tener una dentadura sana. Si le faltan los dientes o éstos están enfermos, los infantes dejan de comer y bajan de peso.
Otra de las funciones de los primeros dientes es guardar espacio para los dientes permanentes.
Fuentes: guiainfantil.com,
todopapas.com y misionsalud.com
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