
Por Lilian González - Martes 1 de mayo 2012
La obesidad es una enfermedad grave y un problema de salud pública que se incrementa día a día; es causante directa de otros graves males que pueden llevar hasta la muerte.
En la obesidad, las reservas naturales de energía almacenadas en el tejido adiposo aumentan hasta el punto de crear riesgos para la salud.
Esta enfermedad se identifica principalmente con un gran aumento en el índice de masa corporal. Entre sus consecuencias están: enfermedades cardíacas, diabetes, hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares y algunos tipos de cáncer. Sus causas son multifactoriales; es decir, puede deberse a un desequilibrio metabólico, sedentarismo, genética, trastornos psicológicos, entre otros.
Clasificación
Se conocen dos tipos de obesidad: La exógena, que se debe a alimentación excesiva, y la endógena, causada por alteraciones metabólicas.
En conclusión, es un problema que limita física, emocional y socialmente a las personas, sin importar su edad, deteriorando su bienestar y disminuyendo sus expectativas de vida; sin embargo, con control oportuno se pueden obtener resultados radicales. Dieta, ejercicios y terapias, que pueden llegar hasta cirugías, son algunos de los métodos existentes.
Si cree que usted o un familiar puede padecer obesidad, visite a un nutricionista para que lo diagnostique, oriente y ayude a combatir la enfermedad antes de graves consecuencias.
Fuentes: Dr. Juan Arturo Altuve, cirujano para el control de la obesidad y cosasdesalud.es
Recomendaciones sencillas para evitar que la obesidad llegue a su vida.
Horas de comida
Establezca horas para consumir sus alimentos y cumpla al pie de la letra. No se salte las comidas, pues dejará de consumir nutrientes indispensables para la buena salud y provocará que al día siguiente tenga más hambre. Lo ideal es hacer cinco tiempos diarios de comida.
Alimentos balanceados
La pirámide alimenticia nos dice qué alimentos debemos consumir en mayor o menor cantidad.
Prefiera comer menos espaciadamente, que mucho en un sólo tiempo.
De esta manera la alimentación será equilibrada.
Modere el consumo de aceite
Cuando prepare carnes o embutidos, prefiera hacerlos a la plancha, al horno, al vapor o asados, ya que éstos absorben drásticamente la grasa y la llevan a nuestro organismo. Por precaución, haga lo mismo con todos los platillos.
Consuma mucho líquido
El agua pura no debe faltar en su mesa. Es recomendable que consuma un mínimo de dos litros de agua al día.
Las frutas y verduras también contienen agua, así que tómelas en cuenta. Al mismo tiempo, modere su ingesta de sal, especialmente si está propenso a padecer hipertensión.
Tenga actividad física
Practicar algún deporte o hacer algún tipo de ejercicio como caminar, correr o bailar, ayuda no solamente a evitar la obesidad; también mejora el funcionamiento de los músculos, reduce el estrés, provee de energías y combate el mal humor. Así que ya es tiempo de aumentar la actividad física.
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