Por Luigi Ixcot - Sábado 21 de julio 2012
En estos 10 años de estar participando en la política municipal, aquí en Emmaboda, Suecia, me he dado cuenta de la importancia del trabajo de oposición, ya sea a nivel local o a nivel nacional. He aprendido que hacer oposición no significa decir no a todo lo que la mayoría de gobernantes proponen o pretenden hacer en el municipio o en el país. La población interpretaría como una irresponsabilidad el oponerse solamente por oponerse, sin buscar acuerdos o presentar soluciones. Aquí la oposición presenta cada año un plan o presupuesto alterno al que presenta la mayoría gobernante, se pretende mostrar cómo y en qué deberían de invertirse los impuestos de los ciudadanos, según la ideología política del grupo que esté en oposición. Por su parte, el partido gobernante trata y busca hacer acuerdos y compromisos, para que sea gobernable el municipio o el país, llevar acabo su política y que las decisiones tomadas sean de largo plazo. También he aprendido que la llegada de un nuevo gobierno municipal o nacional, no significa el despido del personal de las instituciones municipales o del estado, que ha trabajado en el anterior gobierno. El personal está contratado para hacer un trabajo técnico específico. Las personas están en esos puestos porque tienen la capacidad y educación necesaria para trabajar en las diferentes instituciones. Los empleados públicos, en su trabajo, deben ser apolíticos. Los políticos aquí somos elegidos para servir y para trabajar por el bien del municipio o el país, de no hacerlo, el castigo será la no reelección. Por todo esto descrito arriba, al leer los periódicos a nivel nacional, entristece, frustra y enoja enterarse de cómo en el Congreso de la República se ha entrampado el trabajo por un grupo de diputados, que busca protagonismo en vez de buscar soluciones a los problemas del país; de cómo un sólo diputado (abogado y notario) puede hablar cinco horas sólo para entrampar la agenda y que hay diputados que siguen buscando plazas para sus allegados para pagar la deuda política que adquirieron. La labor de gobernar y hacer oposición debe tomarse con responsabilidad, por el bien del país; los colores azul y blanco de la nación deben estar por encima del naranja, el rojo, el verde, etc. Se debe exigir a la oposición y gobernantes que trabajen, para eso les paga el pueblo, y para eso el pueblo los eligió.
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