Por Editorial - Martes 17 de julio 2012
El debate sobre las reformas a la Constitución Política de la República de Guatemala debe involucrar a toda la población, de lo contrario, si llegara a aprobarse, sólo quedará aceptarla.
La discusión, al menos en el plano local, había quedado únicamente en un lado político; sin embargo, se ha dado un avance importante en la socialización de la propuesta; la academia puso sobre la mesa el análisis del tema.
El fin de semana reciente, el Centro Universitario de Occidente, Cunoc, abordó el análisis de las modificaciones a la Carta Magna. En esa casa de estudios superiores se pretende revisar, pero sobretodo, se busca socializar la propuesta, para que luego no se alegue desconocimiento por parte de la población.
Además que, es una obligación de la universidad pública, hacer estos procesos de diálogo, para que en primera instancia, se divulgue la propuesta y luego, se proporcione una retroalimentación sustentada.
Los ponentes en el foro "Reforma Constitucional y Análisis de la Propuesta" coincidieron en varios aspectos, especialmente, en la implicación de las reformas en la población en general. Es un asunto de todos, sería una primera conclusión simple, pero elemental.
La idea es despertar el interés de la población en leer y alimentar la opinión pública respecto a la intención del Ejecutivo, de promover la reforma que estará en manos del Legislativo.
La clave es que nadie se quede callado y opinen sobre estos cambios.
Entre los puntos comentados por los académicos invitados por el Cunoc, resalta la idea de que los cambios deben estar apegados a la realidad del país.
Este punto es primordial, tomando en cuenta que el Congreso de la República se ha "especializado" en aprobar copias de leyes de otros países, con diferentes realidades.
O en el peor de los casos, han levantado la mano para aprobar iniciativas que no examinan ni leen.
Actualmente, la Constitución que rige el país es "idealista" según expertos, por lo mismo queda lejos de su cumplimiento y distante de la realidad del país.
Algunos sectores y analistas coinciden en la necesidad de reformar la Carta Magna, hacerla acorde a las necesidades actuales de seguridad, justicia y desarrollo; sin embargo, en lo que no se ponen de acuerdo es en cómo y cuándo hacer las modificaciones.
Sería más rápido y fácil si no se cruzaran en el camino de las reformas otros intereses, sobretodo, políticos y económicos.
En el reciente análisis, llevado a cabo en Quetzaltenango, se precisó que las modificaciones deben ser revisadas con detenimiento, porque sería de mucho menoscabo al país, si los mismos obedecieran a intereses de grupos privilegiados. Para que lo anterior no suceda, es importante que todos, no sólo académicos, pasen revisión a la propuesta.
Para que este proyecto de Gobierno no resulte en contra de los intereses de la mayoría, el pueblo debe participar.
Si el pueblo participa, seguramente el Gobierno escuchará, más en estos momentos, en que les preocupa su imagen, por estar apenas arribando al primer semestre de gestión.
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